¿Cómo es una comunidad andina?

Las alturas de los Andes albergan, desde hace siglos, cientos de comunidades dedicadas a la agricultura y la ganadería.  La tradición oral y la resistencia cultural les han permitido preservar siglos de sabiduría y costumbres, a veces mantenidas bajo nuevas formas.  Cada una de ellas tiene una historia propia y diferenciada, que se refleja en su vestimenta, arte, danzas, técnicas agrícolas, celebraciones, rituales, organización económica e idioma.

Los proyectos de turismo rural comunitario son emprendimientos de alto valor social que tienen un impacto directo en la mejora económica de las familias.

Las comunidades por lo general se encuentra ubicadas en lugares estratégicos en lo histórico y paisajístico. Las iniciativas son manejadas a muy pequeña escala y con una afluencia muy limitada de visitantes.  Estos proyectos generalmente vienen siendo implementados con el apoyo técnico de ONGs e instituciones privadas que brindan asesoría a las comunidades en temas como gestión de desechos, manejo de impactos ambientales, recuperación de tradiciones autóctonas, capacitación en prestación de servicios, entre otros.

Las comunidades campesinas andinas, así como las de la selva, han estado protegidas durante años por la ley de comunidades, pero en los últimos años están siendo amenazadas desde diversos sectores que buscan, en muchos casos acceder a los recursos que se encuentran bajo su suelo. Se les acusa de no ser “productivas”. El acceso complementario al mercado del turismo puede constituir un elemento importante para dinamizar sus economías y hacerlas competitivas. ello, sin embargo debe realizarse con el debido cuidado y bajo criterios técnicos. Algunas de las experiencias más exitosas en este sentido:

Comunidad de Raqchi (Cuzco)

Comunidades de Capachica (Ccotos, Llachón  y Ticonata – Titicaca)

Comunidad de Humacchuco (Cordillera Blanca- Huaraz)

Comunidades de Cajamarca





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